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Mi nombre es Hna. María Isabel, nací el 7 de Julio de 1983, en una comunidad llamada campana Municipio de Muelle de los Bueyes de una familia muy humilde, mi papá Manuel Gómez, agricultor y mi mamá Juana Francisca Mendoza, desde muy pequeña aprendí a rezar así como a leer, estoy muy agradecida con Dios por haberme dado a mis padres, de ellos recibí la fe cristiana. A la edad de 11 años hice mi Primera Comunión, fue una gran alegría para mí y mi corazón estaba muy agradecido con Dios por que el me llenaba de su gracia. Cuando tenía 12 años le dije a mi mamá que yo nunca me iba a ir de su lado, a lo que ella me contestó que eso lo decía porque estaba pequeña pero que cuando creciera no iba a pensar igual, cuando me estaba preparando para mi Confirmación en las clases escuchaba que el catequista rezaba por las Religiosas y desde entonces yo comencé a rezar por ellas y por los sacerdotes, todavía recuerdo la oración que hacía: “Te pido Señor por su Santidad el Papa, por todos los Obispos, Sacerdotes, religiosos y religiosas y por toda la Iglesia en el mundo”. Fue al rezar esta oración que sentí deseos de ser yo también religiosa, pero esto lo llevaba yo en mi interior, nadie de mi familia lo sabía hasta que un día una de mis hermanas (Ana Rosa) dijo que por qué no nos hacíamos religiosas, yo emocionada le conteste que sí, que me gustaría ser religiosa, y así pasaron los años y por mucho tiempo mantuvimos esta idea, pero un día mi hermana mayor tuvo un accidente y mi hermana Ana Rosa desistió de ser religiosa, yo les decía a mis padres que yo quería ser religiosa pero a ellos la idea no les parecía, nosotros pensábamos que para ser religiosa se necesitaba mucho dinero, yo rezaba mucho y pedía a Dios que me ayudará y fue así que un día tuve un sueño: soñé con tres hermanas religiosas que de lo alto me tomaban de la mano y yo estaba vestida con el uniforme del colegio (azul y blanco) y con mis cuadernos en la mano, subí donde estaban ellas vestidas de blanco y cuando estaban junto a mi me acogieron con mucha alegría y me decían que no me iban a dejar ir porque era peligroso que yo me fuera sola y me sentía feliz porque estaba con las hermanas, cuando me desperté me afligí porque solo había sido un sueño y no estaba con las hermanas sino en mi casa. Este sueño yo se lo conté a mi hermano Luis Manuel y él me dijo, esa es tu vocación es el Señor que te está llamando, esta afirmación me dio fuerzas para continuar pero la otra dificultad es que yo no conocía ninguna Congregación religiosa, pero un día tuve la oportunidad de hablar con un seminarista y él me habló que conocía muchas congregaciones entre ellas las Hermanas Carmelitas del Divino Corazón de Jesús y es así que en Diciembre del 2004 el me trajo a Managua para conocerlas. Ingresé al Convento en Enero del 2005 donde he sentido un gran apoyo de todas las hermanas y mi deseo de conocer más sobre el Carmelo y nuestra querida Madre Fundadora Beata María Teresa de San José son cada día más grandes, me siento muy contenta de pertenecer a esta Congregación religiosa para hacerle reparación al Corazón de Jesús y salvarle muchas almas. Actualmente me encuentro en la Casa de Formación, soy Novicia y me gusta la vida de oración y el apostolado que las hermanas realizan en la Congregación. Yo también participo de él ya que es parte de mi formación puesto que me estoy preparando para formar parte de esta ilustre congregación, es para mí una gran alegría poder trabajar con los niños pobres de nuestro barrio. El cariño y la confianza que ellos nos tienen es parte de la recompensa de lo poco que nosotras podemos hacer por ellos. Espero Dios me conceda siempre su gracia para poder llegar a ser una fiel Carmelita del Divino Corazón de Jesús como era el deseo de nuestra querida Madre Fundadora, que todas sus hijas fueran fieles y santas religiosas.
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