VIDA DE ORACION

El Carmelo es oración, el Carmelo es contemplación, y contemplación es platicar con Dios como con un amigo. En la oración somos alimentados con el alimento espiritual que nos fortalece durante todo el día. Nuestro alimento principal lo tenemos diario en la Santa Eucaristía Jesús en la Misa. Para el calor y trajín de nuestro caminar moderno de la vida Jesús nos invita: “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y encontraran descanso en sus vidas”.
Nuestra Congregación tiene como título del Divino Corazón de Jesús y es nuestra misión ofrecerle reparación a Jesús por la negación a incredulidad de su divinidad. Esto lo hacemos a través de nuestra adoración semanal al Santísimo Sacramento.
Además de la Santa misa, también tenemos dos medias horas de meditación, cantamos el Oficio Divino juntas en la capilla, rezamos todos los días el Santo Rosario delante del Santísimo expuesto y también rezamos el Santo vía crucis. Tenemos media hora de lectura espiritual en comunidad. Pero porque rezamos mucho? Porque sin Cristo no podemos hacer nada. La oración trae el cielo a la tierra. En el cielo nos arrebatará la presencia amorosa de Dios, quien nos ha creado, el Dios que es amor! Al final solo quedan tres cosas, fe, esperanza y caridad y la más grande de todas es el amor.
VIDA DE COMUNIDAD

Dentro de la Iglesia, somos un grupo caminando juntas por el camino de Dios. Como miembros del Carmelo DCJ. Tenemos el mismo fin y realizamos el mismo servicio. Unidas por el común lazo de amor, rezamos, trabajamos, comemos, nos recreamos y planeamos nuestras actividades juntas como una verdadera familia.
Hemos heredado de Nuestra Querida Madre Fundadora un espíritu de familia que es lo principal en nuestra vida comunitaria. Vivimos en confianza mutua, en fraternal participación y cooperación en todas nuestras relaciones entre hermanas. lo básico de este espíritu de familia es nuestra adhesión a Jesucristo. Consideramos nuestro vivir y trabajar juntas en comunidad en unión y amor fraternal, como un don especial y un desafío para dar testimonio.
NUESTRO ESPIRITU

Como Carmelitas veneramos a María como Reina y Madre nuestra. La intimidad entre el Carmelo y María es manantial perenne de vida divina para todas las almas. El alma Carmelitana se considera como un sarmiento que recibe íntegramente su savia del tronco mariano. Para nosotras ella es nuestro modelo de fe y el ideal de la más íntima unión con Cristo. Nuestro Carisma teresiano consiste en un estilo de vida en el que oración y servicio apostólico en la Iglesia se combinan armoniosamente. Siguiendo el ejemplo de Santa Teresa de Jesús y Santa Teresita del niño Jesús, estimamos la oración, especialmente la oración por los sacerdotes, y por todos aquellos a quienes servimos con nuestra actividad.
NUESTRA VOCACION

La vocación es una obra de la gracia de Dios, es un llamado que Dios hace a quien el quiere. Señor que quieres que haga? Esta pregunta se la hizo muchas veces nuestra querida Madre Fundadora Beata Maria Teresa de San José y su respuesta era “Dispuesto está mi corazón”. Y cuál será nuestra respuesta ante tal pregunta?
El Carmelo del Divino Corazón de Jesús tiene un único objetivo: “SALVAR ALMAS”. Colaboremos con Jesús en la salvación de las almas, que el día de nuestra muerte nos presentemos en el cielo con un ramillete de almas salvadas por nuestra generosa respuesta a Jesús y nuestra fidelidad a EL.
